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¿Puertorriqueños de Corazón ó Puertorriqueños de Camiseta?
Por
Dennis Estrada
arretera # 106, Mayagüez...
Mientras subo por la susodicha carretera voy admirando el bello paisaje
y a la vez la minivan blanca que va delante de mí. Está adornada con
varias calcomanías, entre ellas una gran bandera de Puerto Rico, una de
Lares, otra que dice “Boricua de Corazón” y otra pro independencia.
Cerca de la intersección con la Carr. # 119 a Maricao, se abre una
ventana de la minivan y una bolsa con basura es arrojada hacia fuera,
cayendo en la carretera y desparramando su contenido sobre el asfalto y
el verde panorama.
Indignado por el horrendo espectáculo, acelero mi auto, me les acerco,
les toco la bocina y les hago un ademán gritando ¿“Por qué hacen ésto?” El conductor me mira por su espejo retrovisor y puedo ver el gesto de
burla en su cara. Acto seguido, se abren las ventanas de la minivan y
una colección de basura, desde papeles higiénicos, comida rápida, vasos
sanitarios y bolsas de hielo van a parar a la carretera y por desgracia
al verde monte.
En ese momento, se me aguaron los ojos y casi se me salió una lágrima...
¡tenía tanta rabia y coraje! ¿Cómo es que esas personas que tan
abiertamente proclamaban su puertorriqueñidad y patriotismo marginaban y
mancillaban nuestra Isla de esa manera tan vil?
Me pregunté entonces... ¿Qué es ser un patriota, qué significa ser un
Boricua de Corazón?
Muchos por ahí creen que porque nacieron en la Isla o llevan una
camiseta con una bandera de Puerto Rico en el pecho son puertorriqueños
de verdad (los que yo llamo puertorriqueños de camiseta). Que porque
hablan español, comen arroz con gandules y no votan por ningún partido
político son más boricuas que nadie. ¡Qué gran mentira!
Ser un verdadero
puertorriqueño y patriota es una gran responsabilidad, no una
conveniencia ni un título. Ser un verdadero puertorriqueño y patriota es
conocer nuestra cultura, promoverla y defenderla “con uña y diente”.
No sólo defenderla con las armas si es necesario, sino defenderla
contínuamente con la mente y el corazón.
Se puede ser puertorriqueño de tres maneras... por nacimiento en la isla
(jus solis), por ser hijo de padres puertorriqueños (jus sanguini) o
simplemente por abrazar y asimilar nuestra cultura. Tony Croato es un
buen ejemplo de personas que llegaron a nuestra Isla y han aportado y
fomentado nuestra cultura más que muchos puertorriqueños que allí viven.
Sin importar la manera de cómo llegues a ser boricua, en mi humilde
opinión SER PUERTORRIQUEÑO ES UN PRIVILEGIO. Nuestra sangre
puertorriqueña es un sofrito de razas. Es única, noble, orgullosa y la
hembra boricua es la mujer más bella del mundo. Nuestra sangre
puertorriqueña es tan fuerte que se puede ser puertorriqueño aún en la
China.
Otras culturas nos envidian porque no conocen su historia ni sus raíces.
Por ende no se aman a sí mismos y nos desprecian. Estos son los que
causan disensión entre nosotros y tratan a nuestras mujeres como un
pedazo de carne. En mis viajes y vivencias a través del mundo he
conocido personas haciéndose pasar por puertorriqueños, porque para
ellos ser puertorriqueño era ser alguien, tener una identidad, una
familia.
Ahora que sabemos cómo se puede ser un puertorriqueño, vamos a hablar de
cómo se llega a ser un buen puertorriqueño y patriota. Pero, ¿qué es un
patriota?
Patriota: adj y n. m. y f (gr. patriotés)
-- Que ama ardientemente a su
patria y quiere serle útil. (Definición del Diccionario Larousse edic
2002)
Ahora, si ponemos ambas definiciones juntas, ya tenemos una idea de cómo
se puede ser un buen puertorriqueño y patriota. No sólo por izar una
bandera frente a tu casa o tener una calcomanía en el carro te hace un
patriota, al contrario, ser un patriota conlleva mucho más que éso.
Conoce tu cultura... Conociéndola demuestras tu verdadero interés y amor
a la patria. Es importante saber de dónde venimos y quiénes fueron
nuestros grandes hombres. Al entender nuestros orígenes y nuestra
historia, evitaremos cometer los mismos errores que otros han cometido y
así encaminarnos a un futuro mejor. Luego que conozcas y verdaderamente
ames a tu patria, es tu responsabilidad y obligación de presentársela a
tus hijos. No guardes tu amor y tu conocimiento, compártelo con otras
personas.
Cuando digo amor a la patria, reitero que no quiero decir sólo
amor a una bandera que es un pedazo de tela con colores, sino a la
totalidad que representa esa bandera, la sangre derramada por ella, por
sus montañas, por el coquí. En fin, hazles entender que la bandera
representa el alma del pueblo. Amor a la patria es también enseñarle a
tus hijos lo que significa ser un BUEN PUERTORRIQUEÑO.
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—“Sal afuera,
báñate en el río, conoce el campo, disfruta el sonido de la lluvia
sobre un techo de zinc, reconoce el olor a tierra mojada después
de un chubasco, escucha el canto nocturno del coquí y el múcaro en
el cafetal. Esas son imágenes que en ningún lugar del mundo
podrás encontrar.”— |
Mantén la unión familiar, no la destruyas. Respeta a tus padres y honra
a nuestros ancianos. Hay mucho que aprender de ellos y sobre todo, no te
olvides de Dios.
Mejórate a ti mismo. Da fruto a nuestra tierra, sin esperar a que la
tierra de fruto para ti. Mira todos los logros alcanzados por esta Isla
tan pequeña en el mundo... desde reinas de belleza, grandes deportistas,
escritores y pensadores. Mejórate como ser humano y profesional, estudia,
aporta. Si no puedes estudiar, trabaja honradamente y sé un ciudadano de
provecho. ¡Saca el cuerpo al agua! Ya tenemos demasiados parásitos
chupándole la sangre a nuestra hermosa tierra.
No discrimines contra otros puertorriqueños porque nacieron afuera o
porque hablan el español mal. Muchos de ellos no tuvieron la culpa de
las circunstancias de su nacimiento o localización geográfica. En vez de
juzgarlos, edúcalos. Muchos están dispuestos a luchar por el beneficio
de la Isla y no olvides... hay casi tantos puertorriqueños fuera de la
isla que adentro.
Según el censo del año 2000, en la Isla hay
aproximadamente 3.8 millones de personas mientras que en Estados Unidos
hay 3.4 millones distribuídos principalmente en NY, NM, ILL, AZ, NJ, TX
y CA. Todos somos hermanos puertorriqueños y en la unión está la fuerza.
Boricuas unidos jamás serán vencidos. Tampoco discrimines contra otras
personas o razas, todos somos iguales ante los ojos de Dios.
Envuélvete en tu comunidad, en tu pueblo, en el gobierno... Recuerda que “el que no
llora, no mama”. Si quieres algo y luchas por ello, lo conseguirás, pero
no te quedes esperando a que llueva café en el campo.
Si vives fuera de la isla, crea un pequeño círculo o agrupación. Gracias
a la magia del Internet, es fácil intercambiar información con la Isla,
mantenernos comunicados y al corriente de lo que pasa. Celebren los días
de fiesta. Para navidades, reúnanse con otros puertorriqueños. Comparte
nuestras comidas y tradiciones. Hagan pasteles, canten aguinaldos,
lleven parrandas. Lean libros de autores puertorriqueños, organiza
lecturas, disfruten nuestra poesía criolla.
Mantén la cultura viva, no
la engavetes. Visita la Isla de vez en cuando, pero no te quedes
encerrado en una casa. Sal afuera, báñate en el río, conoce el campo,
disfruta el sonido de la lluvia sobre un techo de zinc, reconoce el olor
a tierra mojada después de un chubasco, escucha el canto nocturno del
coquí y el múcaro en el cafetal. Esas son imágenes que en ningún lugar del mundo
podrás encontrar.
Protege nuestro ambiente y enseña a otros a respetarlo y así, compártelo
para las generaciones futuras. Que nunca se hable del Bosque de Luquillo
o del coquí en pasado. Muchos turistas quedan desencantados al ver la
belleza de la Isla y la falta de respeto de muchos puertorriqueños a su
medio ambiente. ¡Si estás orgulloso de la belleza de tu tierra entonces
demuéstralo y manténla limpia!
No seas un “Puertorriqueño de camiseta”. Lleva mejor la patria en el
corazón. Mantén tu dignidad y tu orgullo. Sé un verdadero “Boricua de
Corazón”. Para que donde quiera que vayas, te distingas por lo bueno y no
perpetúes el estereotipo del puertorriqueño vago y delincuente.
Por
nuestra situación política, los puertorriqueños vivimos el extraño
fenómeno en que para los norteamericanos somos demasiado latinos y para
los latinoamericanos, somos demasiado norteamericanos. No te dejes
influenciar por otros ni los imites. Aprende a navegar por otras
culturas sin perder la nuestra. No olvides que ser un verdadero puertorriqueño y patriota es
un estado mental de 24 horas al día. Sé proactivo, no pasivo. Ya es
tiempo de dejar de ser un pasajero y tomar el volante para así dirigir
nuestro propio destino.
Y para cerrar con broche de oro, digo como dijo el cantante... “Yo sería
puertorriqueño aunque hubiera nacido en la luna.”
Que Dios bendiga a mi Isla santa y a mi gente buena.

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